Antonio Ruiz, entrenador de goalball 'Nuestro objetivo es la inclusión, y a partir de ahí, sacar el máximo rendimiento'

17 septiembre, 2026
Goalball, Sin categorizar

En el silencio del pabellón de la Ciudad Deportiva Javier Imbroda – Carranque para los malagueños – un golpe, seguido de un tintineo, rompe la solemnidad. Es el entrenamiento del equipo de goalball, al mando del cual Antonio Ruiz (Málaga, 1961) lleva los cuatro años de su existencia. Antes de eso, ya entrenaba al equipo de fútbol para ciegos de la ONCE, y aún antes, ya sabía que su vida siempre iba a estar vinculado al deporte. Una infinidad de premios después, el malagueño sigue acudiendo, incluso jubilado, a su cita con el deporte adaptado.

Pregunta: Eres ya una institución en el campo pero, ¿Cómo llegaste al deporte adaptado?

Respuesta: Llegué en el año 2000, a través del fútbol sala. Antes ya había tenido contacto con el fútbol sala convencional, pero fue entonces cuando surgió la posibilidad de entrenar a un equipo de fútbol para personas ciegas.

Un compañero que estaba entrenando a un equipo de personas ciegas me comentó: «Oye, hay una posibilidad para probar, el equipo de B2 (ciegos totales) se ha quedado sin entrenador». Le dije que sí, que me atrevía sin problema, y empecé con el B2 en el año 2000.

Desde entonces he seguido vinculado al deporte para personas ciegas. Hace dos años que no tenemos equipo porque nos quedamos sin jugadores, varía mucho, va por racha. Teníamos además mucha gente de fuera y decidimos hacer una pausa. Llevamos dos años parados, pero este año puede haber gente nueva y estamos intentando volver a sacar un equipo. Sin embargo el de Goalball tiene tanta gente que tuvimos que sacar dos.

Pregunta: En el deporte adaptado, y concretamente en el deporte para personas ciegas, hablamos de una población bastante reducida. ¿Cómo se hace el proceso de captación?

Respuesta: La gente llega al centro y, a partir de ahí, hacemos una especie de scouting o una entrevista. Ellos nos cuentan sus posibilidades y nosotros les presentamos los diferentes deportes que pueden practicar.

Les decimos: «Puedes probar este deporte, este otro o este otro». A partir de ahí vienen a probar, conocen la actividad y ven cuál les gusta más. Normalmente es atractivo para ellos porque encuentran una forma de socializar distinta.

Además, muchas veces los deportistas compaginan diferentes disciplinas. Por ejemplo, pueden practicar showdown, goalball y fútbol para personas ciegas, como es el caso de Alfredo, uno de los veteranos del equipo.

Pregunta: ¿Cómo se organiza una plantilla tan variable?

Respuesta: Siendo muy flexible. Por ejemplo, tenemos un chico que ahora está jugando en Granada. Sigue entrenando con nosotros algunas veces, y también tenemos chicas que entrenan aquí.

La idea para este año es empezar con estos chicos nuevos y también con las chicas, e ir viendo cómo evolucionan. Si todo va bien, el año que viene podríamos sacar también un equipo masculino de fútbol para personas ciegas.

Ahora mismo tenemos dos equipos masculinos de goalball, un equipo femenino de goalball y un equipo de fútbol para personas con baja visión. El equipo femenino de fútbol todavía no compite; estamos intentando sacarlo adelante para ver si podemos participar en alguna liga.

Pregunta: En el caso del goalball, estamos hablando de un deporte creado específicamente para personas con discapacidad visual. ¿Qué diferencias nota respecto a, por ejemplo, el fútbol a la hora de acercar a los deportistas a esta disciplina?

Respuesta: Depende de la persona. Es verdad que el goalball puede resultar más extraño o diferente al principio. Cuando le dices a alguien «goalball», muchas veces te responde: «Bueno… ¿y eso qué es? No tengo ni idea». Incluso personas ciegas. En cambio, cuando dices «fútbol para ciegos», puede establecer una similitud con el fútbol profesional y la persona entiende más rápidamente de qué estamos hablando.

Con el goalball ocurre que, cuando vienen a probarlo, algunos se enganchan muchísimo. Nosotros llevamos muchos años intentando desarrollar esta actividad, pero durante mucho tiempo no tuvimos instalaciones adaptadas. Estuvimos entrenando en Santa Rosa de Lima durante bastante tiempo, aproximadamente los primeros dos años y medio. Allí no había porterías ni marcas en el suelo, así que era un poco otro deporte. Pero de ahí nació la semilla para que ahora tengamos estos tres equipos, porque seguíamos con las ganas de entrenar.

Pregunta: ¿Qué adaptaciones necesita el goalball para poder practicarse?

Respuesta: Necesitamos, por ejemplo, las porterías y que las líneas estén correctamente marcadas. Las líneas son rojas, pero es indiferente porque no ven, pero si no están puestas podemos utilizar cinta de carrocero o cinta americana, de quita y pon. Debajo de esas líneas hay una cuerda que los jugadores pueden notar con el tacto. De esta forma pueden distinguir las diferentes zonas del campo sin vista.

Además, una de las ventajas del goalball respecto al fútbol para ciegos es que pueden jugar personas B1, B2 y B3, es decir, tanto personas ciegas como personas con distintos grados de baja visión. En el fútbol para ciegos, en cambio, participan principalmente personas con un grado de visión muy reducido, pero cada uno en su categoría, y muchas veces es objeto de debate.

Pregunta: Han pasado ya 26 años desde que empezaste. ¿Qué te mantiene vinculado al deporte adaptado?

Respuesta: Es muy sencillo: que me encanta. Pero no solo eso. Este año, por ejemplo, llevo cuatro selecciones de fútbol sala en la Federación Española de Fútbol y también estoy vinculado a la Federación Malagueña de Fútbol Sala.

Sigo con la misma ilusión con la que empecé. Soy un enfermo del deporte, me encanta. Cuando vine aquí estaba entrenando en Segunda División de fútbol sala y terminé dejando aquello para dedicarme a esto. Lo que me mantiene aquí son los valores del deporte. Me gustan muchísimo y, sobre todo, me encanta la respuesta de la gente. Son muy agradecidos con mi trabajo, y ponen el suyo también para que esto funcione de la mejor manera siempre.

¿Qué papel tiene el deporte en la vida de una persona con discapacidad visual? Por ejemplo, si hablamos de una persona con ceguera total, ¿qué aporta?

Respuesta: Aporta muchísimo, especialmente en aspectos como la orientación y la discriminación auditiva que, al final, lleva a una mejor autonomía. La persona aprende a discriminar sonidos y a orientarse en el espacio, y esas dos capacidades son muy importantes para su vida cotidiana.

En un campo de goalball hay seis jugadores, dos árbitros y el entrenador, además de los compañeros y las personas que puedan estar alrededor. Hay momentos en los que todo está muy silencioso, pero también tienes que saber cuándo te habla un compañero y de dónde procede el sonido. Eso es muy importante: saber identificar quién te está hablando y desde dónde.

Después está la orientación. Aprenden a orientarse dentro del campo y eso les ayuda también fuera de él. En un campo de fútbol, por ejemplo, hay muchísima gente hablando al mismo tiempo y tienes que ser capaz de distinguir la voz de tu compañero, saber dónde está y localizar la portería. Aunque tengas guías, tu capacidad de orientación mejora muchísimo.

En el entrenamiento, Antonio y Guille (de verde) colaboran para sacar el máximo potencial de sus jugadores

Pregunta: Además de la parte física, ¿qué otras capacidades se trabajan?

Respuesta: La concentración, es fundamental, quizá lo más importante. Todo esto tienen que hacerlo mientras se están moviendo. En goalball prácticamente no hablamos durante el juego, aunque los defensores sí pueden comunicarse entre ellos. Por eso la comunicación tiene que ser perfecta. Y eso también se trabaja mucho, la confianza en los compañeros, trabajar al unísono.

Cuando el balón viene por la derecha o por la izquierda, el jugador central es quien marca muchas veces la pauta: «Derecha», «izquierda»… Pero en ocasiones la trayectoria cambia y hay que reaccionar sobre la marcha. Tienen que estar muy atentos y concentrados para identificar de dónde viene el sonido y comunicarse entre ellos: «¿La tienes?», «¿No la tienes?», «¡Alta!», «¡Va hacia tu derecha!».

Esa comunicación crea una gran sinergia dentro del equipo y una sintonía total. Por ejemplo, si uno dice «izquierda», todos saben que tienen que reaccionar hacia la izquierda. No hay espacio apra

Pregunta: Tú vienes de la competición y has trabajado con selecciones. No hablamos únicamente de deporte recreativo, sino también de competición. En un contexto en el que cada vez se intenta optimizarlo todo, ¿cómo crees que se puede compatibilizar la alta competición con el disfrute?

Respuesta: Es complicado, muy complicado. Si hablamos de deportistas profesionales de alto nivel, es todavía más difícil. En cambio, cuando hablamos de nuestros equipos y de otras competiciones, intentamos que disfruten.

No queremos maximizar cada error. Intentamos que un error sea simplemente eso: un error. Hay que pasar a la siguiente acción e intentar disfrutar del momento. Si me meten un gol, me han metido un gol y punto. No pasa nada. Pasamos a la siguiente jugada.

En la alta competición, sin embargo, hablamos de profesionales, de jugadores de Primera o Segunda División y de cantidades económicas importantes. En ese contexto la presión es mucho mayor. De hecho, he conocido a mucha gente que ha tenido que recurrir a tratamiento psicológico porque no aguantaba la presión de la competición. Es un equilibrio muy complicado.

Pregunta: ¿Y cómo influye la relación entre entrenadores y jugadores en ese equilibrio?

Respuesta:  Es muy difícil conseguir ese equilibrio en los equipos profesionales. Yo he estado en un equipo de fuera de aquí, en Tercera División. Allí puede ocurrir que el entrenador diga: «Estos siete jugadores no me valen», y se vayan fuera. Estás continuamente juzgado, por el bien del equipo, siempre se busca tener a los mejores en pista en cada momento.

Aquí, en cambio, tenemos jugadores que llevan diez o doce años con nosotros. Es nuestro equipo, nadie sobra. Evidentemente, hay roces, como los puede haber incluso dentro de una familia. Pero al final existe otra cultura, más conciliadora: hoy por ti, mañana por mí. Estamos aquí juntos y tratamos de seguir adelante sin problemas. Nuestro objetivo es la inclusión, y a partir de ahí, sacar el máximo rendimiento. Trabajamos hacia el deporte con todas las ganas que podemos echarle. Que no son pocas (ríe).

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